Ahorros – El Estado en su Máxima Expresión


Ahorros – El Estado en su Máxima Expresión

Los ahorros asumen un papel clave en la economía mundial cada vez más globalizada.
Podemos analizar el ahorro en diversas vertientes:

  • A nivel de entidades: países, familias (personas) y empresas;
  • En términos de vencimientos (corto, mediano plazo y ahorros a largo plazo);
  • En una óptica instrumental, cuando existen instrumentos de ahorro, desde los más sencillos y tradicionales (por ejemplo, depósitos a plazo, fondos de inversión, certificados de deuda del Estado) hasta las más complejos e innovadores (productos derivados, futuros, opciones, permutas financieras, etc.)
  • Y, en términos de riesgo (por ejemplo, comprar acciones implica mucho más riesgo para el inversor que constituir un depósito a plazo). Sin embargo, el riesgo aquí funciona bajo una lógica inversamente proporcional a las potenciales ganancias, es decir, es posible obtener mejores rendimientos cuanto mayor es el riesgo. Por lo tanto, los consumidores deben estar muy bien informados sobre las características de ahorro que efectúan, porque puede estar involucrada, a menudo, la pérdida total o parcial del propio dinero aplicado/invertido.

Por otro lado, lo que aquí importa es retener los principales efectos del ahorro en el mundo económico y en los diversos operadores/entidades, sin embargo, bajo una perspectiva de fiscalidad.

De este modo, y si nos situamos en el dominio de las personas/familias, los ahorros son principalmente el resultado de los ingresos por su trabajo, como así también pueden tener otros orígenes (herencias, donaciones, etc.), y por lo general están depositados en Entidades de Crédito (Bancos).
En este contexto, los ahorros desempeñan un papel crucial, en la actividad bancaria y en la economía en general, en la medida en que los bancos captan los ahorros y remuneran a sus titulares (intereses, rentabilidades varias) y prestan esos valores a empresas, el Estado, y también, a particulares, otorgando así crédito a la economía – por ejemplo, el crédito a la inversión (empresas/Estado y el crédito al consumo/créditos para la compra (particulares), estas entidades pasan a pagar las tasas de interés que previamente negociaron con los bancos, dependiendo del riesgo de crédito y de otros criterios. Se llama de así, al efecto multiplicador de los ahorros en la economía.

Sin embargo, el diferencial entre los intereses que los bancos pagan por los ahorros de sus clientes y el de las tasas de interés que cobran por los préstamos, se denomina margen de intermediación financiera, que tiene un efecto directo sobre las cuentas de explotación y en los resultados de los bancos. No hay que olvidar aquí, que toda la actividad bancaria debe estar regulada, y el Banco de Portugal tiene un papel fundamental, ya que es el organismo fiscalizador, es decir, quien supervisa la actuación de los bancos, lo que le exige un secreto bancario y el cumplimiento de las normas prudenciales en la gestión de los Bancos y, por lo tanto, en la concesión de crédito, de modo que no existan desequilibrios importantes que puedan causar crisis sistémicas en el mundo financiero, naturalmente, con repercusiones directas en la economía.

Fue, en cierto modo, lo que sucedió con la crisis desencadenada en el año 2008, que dio lugar a la austeridad que las familias y los Estados hasta ahora soportan. Es decir, como los Estados (gobiernos), las empresas y las familias, se endeudaron más allá de lo razonable, con graves errores cometidos por las Entidades de Crédito (Bancos) y también, por los organismos de control (por ejemplo, el Banco de Portugal), los Bancos tuvieron que proceder, de manera acelerada, al llamado desapalancamiento financiero, cuando llegaron al punto límite de no tener dinero para prestar a la economía (falta de liquidez), lo cual puso en peligro su propia supervivencia, como resultado de tener mucho más crédito otorgado que depósitos de clientes (en ocasiones, casi el doble de estos). Esta circunstancia, con el agravante de que gran parte del crédito otorgado fue considerado deuda incobrable, o crédito vencido, ya que muchos de los clientes se vieron impedidos de del pago de los mismos. Con la falta de liquidez y con el deterioro del riesgo de crédito, la salud financiera y la solidez de los Bancos han sido muy cuestionadas, la economía se contrajo, la gente comenzó a consumir menos, debido al cierre de muchas empresas, y muchos individuos quedaron atrapados en el flagelo social que es el desempleo.

Finalmente, hubo un breve abordaje del fisco (impuestos) sobre los ahorros. Los particulares y las empresas pagan impuestos sobre los rendimientos de sus ahorros (por ejemplo, sobre los intereses de los depósitos a plazo de los particulares el Estado les cobra un 28% … y a las empresas un 25%), estos impuestos se han exacerbado en los últimos años para hacer frente a la falta de liquidez de la Administración General del Estado Local, es decir, el Estado, debido a todos los errores cometidos por sus dirigentes y gobernantes).

Esto significa que, una vez más, son los trabajadores quienes más sufren la crisis, es decir, la clase media. Todo esto, obliga a repensar y considerar un nuevo paradigma para el Estado y para la sociedad en general.

Les dejo una reflexión: los contribuyentes pagan impuestos sobre su trabajo (IRS/IRC) pagan impuestos sobre el consumo (IVA, IMT) y hasta pagan impuestos sobre los ahorros que, no obstante, todo lo que ya se les ha quitado, aún restan por recaudar (IRS/(IRC). ¡Este es el Estado en todo su esplendor!

Por Dr. António Araújo

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn